El desafío de atraer inversión extranjera en un contexto global volátil
Análisis de factores globales y cómo Perú puede destacarse aún más
En un escenario internacional marcado por conflictos geopolíticos, inflación persistente, transición energética acelerada y una creciente competencia por capitales, atraer inversión extranjera ya no es un acto automático: es una batalla estratégica.
Los flujos de inversión global se han vuelto más selectivos, más exigentes y menos tolerantes al riesgo. En ese contexto, Perú enfrenta un desafío clave: diferenciarse con claridad, coherencia y credibilidad. La volatilidad global ha cambiado las reglas del juego. Los inversionistas hoy no solo evalúan la rentabilidad de un proyecto, sino la estabilidad institucional, la predictibilidad regulatoria, la calidad de la gobernanza y la capacidad de un país para cumplir lo que promete.
La minería, por su naturaleza intensiva en capital y de largo plazo, es especialmente sensible a estas variables. No basta con tener recursos: se requiere confianza. Perú posee ventajas estructurales indiscutibles. Es uno de los principales productores mundiales de cobre, plata y zinc, cuenta con una geología privilegiada y un conocimiento técnico acumulado que pocos países pueden igualar.
Sin embargo, estas fortalezas compiten hoy con percepciones de incertidumbre política, conflictos sociales no resueltos y señales contradictorias en materia regulatoria. En un mundo volátil, la percepción pesa tanto como la realidad.
El reto, entonces, no es solo atraer inversión, sino sostenerla. Para lograrlo, el país debe avanzar en tres frentes clave. Primero, recuperar la previsibilidad: reglas claras, estables y coherentes que no cambien con cada ciclo político.
Segundo, fortalecer la relación con las comunidades, pasando del conflicto reactivo a una gestión social estratégica y profesional. Y tercero, apostar decididamente por talento, innovación y sostenibilidad, demostrando que la minería peruana puede ser competitiva, moderna y responsable al mismo tiempo.
La inversión extranjera no llega por discursos ni por promesas aisladas. Llega cuando un país demuestra, con hechos, que entiende el contexto global y actúa en consecuencia. En un mundo incierto, Perú puede destacarse si decide hacerlo: con liderazgo, visión de largo plazo y una minería alineada a los estándares que hoy exige el capital global.
La
volatilidad no es una excusa. Es una prueba. Y las economías que la superan son
las que convierten la incertidumbre en oportunidad.