Balance 2025: logros y lecciones para una minería sostenible en Perú
Resumen crítico del año con enfoque en resultados y aprendizajes
El 2025 dejó un mensaje claro para el sector
minero peruano, avanzar en sostenibilidad ya no es un discurso, es una
exigencia operativa, social y económica. En un entorno global más
competitivo, regulado y vigilado, la minería en Perú mostró avances concretos,
pero también evidenció brechas que no pueden seguir postergándose.
Durante el año, el sector logró mantener su
peso estratégico en la economía nacional, sosteniendo exportaciones, empleo
formal y recaudación fiscal en un contexto internacional volátil. Se
consolidaron proyectos con mejores estándares ambientales, mayor trazabilidad
en procesos y una adopción creciente de tecnologías para eficiencia energética,
control de emisiones y gestión de relaves.
La digitalización, la automatización y el uso
de datos dejaron de ser “innovación” para convertirse en requisitos básicos de
competitividad.
En el frente social, 2025 confirmó una verdad
incómoda: no basta con cumplir la ley. Las operaciones que lograron continuidad
fueron aquellas que entendieron la relación con comunidades como una estrategia
de largo plazo, basada en diálogo técnico, transparencia y resultados
medibles. Donde esto no ocurrió, los conflictos reaparecieron con fuerza,
recordando que la licencia social no se negocia, se construye día a día.
El año también dejó lecciones duras en materia
de capital humano. La brecha entre lo que exige la minería moderna y la
formación disponible sigue siendo uno de los principales cuellos de botella del
sector. Operaciones más complejas, regulaciones más estrictas y mayor
presión reputacional requieren profesionales con criterio técnico avanzado,
visión integral y capacidad de gestión. La improvisación, que antes podía pasar
desapercibida, hoy se paga caro.
Desde una mirada crítica, el 2025 mostró que
la sostenibilidad no es un destino alcanzado, sino un proceso que exige
disciplina, inversión y liderazgo. El Perú tiene los recursos, la experiencia y
el potencial para consolidarse como referente minero responsable en la región,
pero solo si transforma los aprendizajes del año en decisiones concretas para
el 2026.
Para la Cámara Minera del Perú, el
balance es claro, los logros deben consolidarse, las lecciones deben asumirse
sin excusas y el futuro del sector dependerá de cuánto se avance en
profesionalización, gobernanza y sostenibilidad real. La minería peruana ya no
compite solo por producir más, sino por hacerlo mejor.